Calix
Según el constructor de este lugar que llamo hogar, no había nada que haga más feliz a un hombre “que el amor de su esposa”
Aquellas habían sido las palabras al entregarme las lleves de aquel lugar, solo recuerdo que en aquel momento, solo lo observe con una sonrisa fingida.
Indique palabras de elogios e incluso llegué a decir que crecerían varios niños de un lado a otro, que sin duda mi esposa me haría muy feliz.
Lo había dicho solo como palabras, nada necesario en verdad, nada sincero,