Después de una conversación cualquiera creía que Elrod, solo se alejaría de mí, que se mostraría hostil, o incluso llegaría a ser un hombre mezquino.
Pero no era así, yo claro que estaba no le había asegurado nada, solo me había dado media vuelta y le había indicado un.
“No seas tonto, no digas cosas ridículas”
Aquello lo había dicho, mientras que mi corazón latía como loco, y estaba a punto de vomitar, pero me había controlado.
Lo había hecho como toda una maestra, en ello, sin duda había ayud