Mundo ficciónIniciar sesiónLa ruta financiera no era una pared simple. Cada cuenta que rastreaba se disolvía en otra empresa fantasma. Ese hombre era más que bueno.
Me aparté del escritorio a las dos de la mañana, me froté los ojos y me rendí por esa noche.
El estudio me llamaba como siempre lo hacía cuando necesitaba pensar sin pensar: el silencio, los libros, la lámpara que producía exactamente la calidad correcta d







