Sin lugar a dudas, la señora Isabella es una mujer sabía, la universidad de la vida le ha enseñado a ser prudente, a callar cuando no se le pregunta y a hablar cuando es necesario hacerlo, en este caso ella tenía que hablar y lo hizo, sus palabras quedaron marcadas en mi corazón, sobre todo en mi cabeza.
Después de dormir a mi pedacito de cielo, decido llamar a mi amiga, más que una amiga es mi hermana, su número de teléfono me lo sé de memoria, marco su número, los dedos me tiemblan,