La vida sigue su curso y con ella se va el tiempo que jamás podemos recuperar, pero si podemos recuperar la esperanza, las ganas de gritarle al mundo que estamos vivos, la fe en las personas aunque muchas nos hayan decepcionados, esa es la vida, por eso cada mañana amanezco con más fuerza para seguir luchando por mí y por mi niño, que cada día amanece más hermoso, su parecido con su padre es extraordinario, bueno así yo lo veo.
Ahora no me hago la pregunta de todas las mañanas ¿Dónde