Juan
Luego de que Pablo nos viera, la solté. Su rostro estaba lleno de miedo, no es que me gustara estar torturando a la gente, pero ella sola se metió en esto y no voy a dejar que mis planes se vayan a la basura solamente porque una mujer se cree más inteligente que yo.
—¿Nos podemos ir? —pregunta bajito.
La ayudó a levantar y la sostengo para que pueda caminar, nos devolvimos todos En compañía del sujeto que nos estaba guiando. Me estresa que se quiera dar de lista, desde el momento que me en