Pablo
En ese momento Hanna se dio cuenta… que siempre ha sido ella.
Sus ojos brillaban, como si no pudiera creer lo que estaba diciendo. Mis ojos no podían dejar de observar toda ella, no podían dejar de admirarla, porque era inevitable no sentirse completamente complacido con tan solo observarla. Cuando estoy con ella no hay cosa que me atrape más que su sonrisa, que su voz, que escuchar las cosas que dice. Porque sencillamente ella es el sinónimo de perfección.
Algún día dije que mi propós