Capítulo 54 Hubo un Incendio
El beso no fue apresurado.
Fue decidido.
No hubo torpeza. No hubo ensayo.
Hubo reconocimiento.
La boca de Lissandro descendió sobre la de ella con firmeza contenida, como si necesitara comprobar que no estaba imaginándolo. Ofelia respondió lento al principio, como quien prueba un terreno nuevo… y después dejó de medir.
Sus manos subieron por el pecho de él, sintiendo la tensión bajo la tela. Los pectorales firmes, el calor contenido. Él la sostuvo por la