CAPÍTULO 248 La niña de los anillos
La boda de Renata y Franco llegó con sol.
No un sol perfecto de postal.
Un sol cálido, claro, de esos que parecían entrar por las ventanas para tocar las flores, los vestidos, las copas y las manos nerviosas de quienes intentaban aparentar tranquilidad.
Renata se preparó en una habitación luminosa, rodeada de Mía, Milagros, Diana, Julieta y Ofelia.
Ofelia estaba sentada en un sillón, con la panza de casi nueve meses imponiendo respeto incluso al vest