CAPÍTULO 201 El nombre que aparecía demasiadas veces
La mente de Milagros seguía trabajando a mil por hora.
Porque por primera vez sentía que las piezas empezaban a encajar.
No todas.
Todavía faltaban algunas que no podía encontrar.
Pero ya no avanzaba a ciegas.
Ayden terminó su café mientras ella revisaba nuevamente la libreta.
—¿Lista, detective Saavedra?
Milagros levantó una ceja.
—No te burles.
—No me burlo.
Se inclinó y le besó la frente.
—Te admiro. Saliste a tu abu