CAPÍTULO 19 — El Decreto
Ofelia había dado apenas unos pasos hacia la puerta cuando la voz de Beatriz volvió a cortar el aire.
—Para ahí, chiquita… todavía no te vas.
El murmullo se apagó de a poco. No fue inmediato: fue ese silencio tenso que se arma cuando todos presienten que algo peor está por pasar.
Ofelia se giró con lentitud. La miró de arriba abajo, sin apuro, como si recién entonces se permitiera observarla.
—Señora Beatriz —dijo con una calma que dolía—, es de muy mala educac