CAPÍTULO 167 Lo que nunca dejó de sentir
—¿Lo perdí…? —preguntó quebrándose por completo—. Decime la verdad… ¿perdí a nuestro hijo?
Lissandro sintió que el corazón se le partía al verla así.
Desesperada.
Temblando y llorando como si ya estuviera preparándose para el peor dolor de su vida.
Se acercó enseguida al rostro de ella.
—No, amor… no… —le dijo rápido agarrándole la cara entre las manos—. Está bien. Nuestro bebé está bien.
Ofelia abrió grande los ojos.
Y lloró más fuerte.
Como si