CAPÍTULO 166 Nuestro hijo
Lissandro abrazó a Julieta que estaba llorando igual que él.
Tenía las manos cubriéndose la cara mientras intentaba respirar normalmente otra vez.
Pero no podía.
Porque todo lo que había contenido durante semanas acababa de explotar dentro de su pecho.
Tenía un hijo en camino.
Un hijo que Ofelia había ocultado para protegerlo de él, mientras el mundo se les caía encima.
Sintió una mano en el hombro.
—Ey…
Lissandro soltó el aire tembloroso y bajó despac