Mundo ficciónIniciar sesiónMaximilian se acercó a Isabella, que aún lloraba desconsoladamente. La rodeó con un brazo, intentando consolarla.
—Max… ¿por qué tiene que ser mi hija la que sufra? ¿Por qué no yo? No puedo soportar verla así —sollozó Isabella.
—¿Qué estás diciendo? ¡Deber&iacu







