111. Mi plan, eres tú
Sacó su teléfono del bolsillo y marcó el número de Satarah antes de arrepentirse.
—Buenos días, Tarah —dijo en cuanto contestó, intentando que su voz sonara firme—. Disculpa, sé que no debería pedirte esto pero no tengo a quién más recurrir. ¿Puedes conseguirme una entrevista de trabajo con tu esposo? Planeo quedarme en Rusia y necesito comenzar a trabajar. Solo pido una entrevista.
Hubo un breve silencio al otro lado de la línea como si Tarah pudiera entender el porqué de su decisión, quizás es