Capítulo 31.
SOPHIE
Abro los ojos abruptamente cuando siento el calor y el brillo de la luz quemar mis ojos al tiempo en que alguien comienza a aplaudir. Estoy confundida, adormilada, desnuda, y es lo último que mi madre esperaba que viera, pero lo hace ya que está en la puerta del dormitorio principal, observándome como si acabara de verme enterrar un cuerpo.
—¡Mamá!—digo alarmada, cubriendo mi pecho con la sábana.
Sé lo que pasó. No estaba ebria, ni siquiera estaba alucinando. Lo que pasó fue un momento d