Punto de vista de Sofía
El tintineo de los cubiertos contra la porcelana resonaba por el opulento comedor, un marcado contraste con la tensión que crepitaba bajo la superficie. Cuando regresé, la elaborada mesa de caoba estaba rodeada por mi familia, sus rostros iluminados por el suave resplandor de la lampara de araña. Valentina, con su cabello rubio cayendo sobre su hombro, estaba acurrucada junto a Adrián, su risa tintineaba como campanillas de viento y una punzada de algo que no pude identificar resonó dentro de mí. Forcé una sonrisa y me deslicé en el asiento restante, colocándome entre mi padre y Adrián.
La comida comenzó, un desfile de platos exquisitamente preparados que apenas probé. La charla de mi padre sobre algún negocio se desvaneció como ruido de fondo. Mi atención estaba completamente enfocada en Sebastián, cuyos ojos, oscuros e intensos, estaban clavados en mí. No era una mirada casual; era una mirada persistente e inquietante que hizo que se me erizara la piel de la n