CAPÍTULO 48
Blair me mira, serio e incluso me resulta intimidante su fría forma de hacerlo. Como si le hubiese soltado una locura. Era una clara locura lo que acababa de pedirle, pero, no tenia otra opción.
—¿Quieres que ayude al tipo que acaba de dejarme el rostro lleno de heridas y el cual me interceptó en una emboscada para hacerlo? —enarca una ceja.
Por supuesto que pedírselo era una locura pero qué más podía yo hacer.
—Sí.
—Que ovarios posees—suelta un silvido—. Veo que puedo hacer pero te