Mundo de ficçãoIniciar sessãoMis maletas, que no había deseado que desempacaran, apenas las había alcanzado a colocar en la cama, cuando la puerta de la habitación se abre, mostrándome a la madre de Harding sonriéndome avergonzada.
— Lamento que hayan visto eso. — murmuro y ella niega.— Vamos, no hablemos más de esto. — dice la mujer y yo asiento.— Es más, no empaques nada. Vamos así. Que sienta que no vas a volver, por






