Sara aún no conseguía creer que Renato había estado allí, en aquella casa, buscándola… pidiendo disculpas.
¿Por cuánto tiempo había esperado aquello? ¿Cuántas veces había imaginado esa misma escena en su cabeza? Renato, arrepentido, reconociendo sus propios errores, admitiendo que había sido engañado y pidiendo perdón por todo lo que le hizo.
Durante mucho tiempo, ese fue el único desenlace que parecía capaz de aliviar el dolor que él había dejado, pero, ahora que aquello finalmente había suced