Cuando entró en la casa, en lugar de seguir hacia el dormitorio, Renato fue en busca de Odete. Algo en toda aquella historia no se le quitaba de la cabeza. Necesitaba aclararlo todo antes de que aquello se convirtiera en una gran bola de nieve.
Al entrar en la cocina, las empleadas se sobresaltaron con la presencia repentina del jefe.
—¿Dónde está Odete? —preguntó, serio.
—Está en el salón del fondo, cerca del gimnasio, señor —respondió una de ellas.
Él solo asintió y salió enseguida.
Cuando la