Confianza y soluciones
La planta baja era lo esperable: una cocina inmensa, un salón inmenso con una barra de bar y mucho alcohol, y hasta el baño era inmenso. No me soltó la mano en ningún momento, ni cuando me paseó por las habitaciones del segundo piso y sus baños privados. Giramos en un par de esquinas, muchas habitaciones eran para guardar cosas y estaban vacías, muy simples, pero de la nada y al girar en una esquina muy privada, empujó una puerta blanca y la habitación era más grande que las otras, la cama tenía