—¡Papi, suelta a mi hermano! —gritó Seraphyna, y esas palabras lo volvieron al ahora.
Hugh se liberó y arregló su camisa
—¿Qué sucede contigo, Padre? ¿Me has llamado asesino? ¿Por qué dices que soy un asesino? Dime, ¿Acaso tienes una prueba? —exclamó muy seguro, mientras por dentro temía por si Sebastián la tuviera consigo
Sebastián le miró con tanta rabia, observando su gesto cínico, y teniendo la sospecha interior de que era el culpable de que su gran amigo Astrod ahora estuviese muerto.
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