Los invitados fueron despedidos pocos minutos después, era necesario y todos lo entendieron, se marcharon pronto, Sebastián pidió a Seraphyna y a Hugh que lo acompañaran a su despacho principal para hablar.
Sebastián tomó la mano de Violeta
—Estás fría —dijo notando, ella asintió, aún se veía pálida, él sonrió
—No temas, estaré aquí, hablaré con ellos, y luego nos iremos.
—Pero… —ella titubeó, y él la llevó hasta el salón principal, la sentó y pidió que la atendieran bien
—Señora Cyrus, ell