Liana Clinton
Las manos de Liam me sostenían de la cintura con determinación mientras me giraba en su regazo lentamente. Su mirada se enfocó directamente en mis labios cuando los lamí con cuidado y aunque su miembro semi erecto estaba presionando contra mis nalgas, no me sentía tan nerviosa como en un principio.
Había hablado de follarme lento, a mi ritmo. Y eso aumentó mi ritmo cardíaco en cuestión de segundos. Y tenía miedo de que si me acercaba lo suficiente él podría escuchar los desenfrena