Liam Flesher
La fiesta seguía en todo su apogeo cuando tomé a Liana de la mano y la saqué de aquel lugar.
Le había prometido tres días en una isla desierta para nosotros dos y debíamos tomar un vuelo en esa dirección.
Podríamos haber salido mas tarde, cuando las cosas se fueran calmando un poco, pero podía notar su incomodidad y la forma tan falsa en la que estaba sonriendo. Aunque si me lo preguntaban, ella estaba actuando maravillosamente bien fingiendo estar cómoda frente a estas personas.
P