Así que cuando Mark se animó a llamar a su casa y solicitó hablar con Harper, y ella consintió, Wendy no tuvo más opción que acatar su voluntad y entregarle el teléfono con resignación, sintiendo una mezcla de rabia e impotencia. No le gustaba que Mark se entrometiera en su vida, ni que Harper le diera tanta importancia. Pero sabía que no podía hacer nada al respecto, que era la decisión de Harper y que tenía que respetarla.
El impacto de las palabras de Mark resonó en el corazón de Harper como