—Por favor, Harper, tranquila respira…no estoy aquí para hacerte daño…
La mujer poco a poco, escuchando las palabras suaves y tranquilas del CEO, fue tranquilizándose, recordando que no estaba en su casa, que no estaba indefensa con Mark y que definitivamente está relativamente segura con ese hombre que la miraba con extrema preocupación.
—Si, si, estoy bien, me tengo que ir…
Brake Black la tomó de la muñeca y la soltó así de rápido, no queriendo que vuelva a entrar en pánico.
—Por favor, Harpe