“Puedes quedarte con la cama carrusel. Te conozco. Te despertarás temprano y me harás girar”, digo, caminando hacia la ventana y escucho a Cole reírse detrás de mí.
“Me conoces demasiado bien, cariño”, él dice, caminando para ponerse a mi lado. “Vaya vista, ¿eh?”.
Asiento con la cabeza mirando la vista del océano y la isla de palmeras. “Es precioso. No puedo esperar a verlo por la mañana. Puedo quedarme mirando esa vista todo el día y no aburrirme nunca”, suspiro, y Cole asiente mirándome.
“C