¿Dios? ¿Qué diablos hice en mi vida pasada para que me castigues así?
Mientras me quedo mirando al padre de Cole, totalmente avergonzada, él me devuelve la mirada, confundido. “¿Tu esposa?”, él repite, desviando la mirada hacia su hijo. “No entiendo”.
Abro la boca para hablar, pero Cole interviene: “Estamos casados, qué no entiendes”. Lo miro y él se me acerca, y tengo el repentino deseo de darle un puñetazo en la garganta del chico.
“Debería darles un momento a solas”, digo y me doy vuelta p