Tal y como había sospechado, a la mañana siguiente ambos estábamos agotados tras haber dormido solo tres horas. Creo que me quedé dormida en mi escritorio dos veces, incapaz de mantener los ojos abiertos.
Cole no estaba mucho mejor. Por supuesto, él podía beber café, así que al menos recibía alguna ayuda para mantenerse despierto, mientras que yo no tenía nada más que un té sin cafeína, que hace que se me revuelva el estómago con sólo pensarlo.
No sé cómo conseguimos pasar el día, pero lo hici