Capítulo 37.
Creo que finalmente puedo respirar cuando estoy acostada en una cama, al lado de William y siendo rodeada por sus tranquilizadores brazos, mientras logro controlar mi llanto y poder calmarme un poco.
Al parecer tuve un ataque de pánico o algo similar cuando me di cuenta de que Steve no tenía planeado ayudarnos como yo había pensado, lo cual disminuía bastante nuestras probabilidades de poder recuperar a Lily y llevarla a casa.
Sinceramente nunca creí que Steve mejoraría tanto en la vida, en el