Capítulo 36.

A pesar de que quise impedirlo, entramos a la casa de Steve para “hablar” de una forma más cómoda, estábamos comenzando a ponernos nerviosos con la charla, y no creo que sea una buena idea ir gritando o algo así en medio de la calle.

Por lo que a pesar de que yo no estaba nada contenta, terminé en la casa de Steve, sentada en su sala junto a mi hermana y William, mientras Steve nos serbia una taza de té y fingía que todo estaba bien.

—Lamento el desorden, no esperaba visitas —dice Steve intenta
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