Narra Ainoa
Hace días que me sentido llena de mucho enojo, el hombre por andar estresado me ha querido menos preciar a cada rato. Estoy cansada de que me quiera tratar así por lo que no pude aguantar ni una más.
Decidida a irme y hacer de mi vida lo que quiera, voy a la habitación para empacar mis cosas, no me interesa que estoy lo haya comprado él, pero me lo merezco por tener que soportar tanto.
—¡Ainoa!
No contesto y sigo empacando mis cosas.
—¡Ainoa!
El hombre se detiene frente a mi puerta