Narra Ainoa
El rostro que veía solo en mis pesadillas aparece en el momento más feliz de mi vida, creí que estaba viviendo el arcoíris que tanto esperaba ver después de la tormenta, pero parece que aún no termina.
—¿Qué haces aquí?
—Hola, mi amor.
Miro con miedo a Romeo quien se ve tan terrible e irreconocible, respiraba con el pecho agitado y cuando estuve a punto de gritar, él se lanza sobre mí, tapa mi boca y pega su cuerpo al mío. Las rosas que encontré en el cuarto las dejo caer al suelo.