Narra Ainoa
Al despertar recordé lo que había pasado, miro a todos lados y temo de ver la misma habitación donde estaba.
—Calma, espera, aquí estoy.
Robert corre hasta mí y me rodea con sus brazos, me desoriento un poco y él hace que lo mire a sus ojos.
—Ya pasó mi amor, ya no debes tener miedo. Todo acabó.
—¿Dónde está?
—Ya acabó, él no vendrá más. Estás a salvo.
—Quieres decir que él está… está muerto.
Robert asiente con su cabeza.
Lo abrazo y me pego a su cuerpo, no sé que hubiese pasado si