Giovanni salió de su casa, con el rostro sombrío y el corazón cargado de dudas. El mensaje de Marco rondaba su mente como una sombra, llenándolo de desconfianza. ¿Por qué le enviaría la ubicación? ¿Por qué ahora? ¿Qué estaría tramando?
Apenas había alcanzado el camino de entrada cuando uno de sus hombres apareció frente a él, agitado y con el rostro sudoroso, deteniéndolo en seco.
—Señor… —jadeó el guardia, apenas recuperando el aliento—. Tenemos al tipo que atacó a Frank. Está amarrado y amor