Elena había pasado más tiempo del que esperaba en el baño, tratando de secar su vestido con la toalla que le había dado una empleada.
Aunque logró disminuir la humedad, aún se sentía incómoda con la tela mojada pegándose a su piel. Suspirando, se dio una última mirada al espejo y decidió que ya había hecho lo suficiente.
Al salir del baño, comenzó a caminar de vuelta al salón, esperando encontrar a Giovanni o al menos mantenerse alejada de su hermana.
Sin embargo, su suerte no estaba de su lado