—Jefe, sí es efectivamente lavanda, que ayuda a dormir.
Giovanni se sentaba en su despacho, sostenía la bolsita perfumada en una mano mientras recordaba las palabras del médico de cabecera.
No podía permitirse confiar completamente en nadie, ni siquiera en su esposa.
Aunque las palabras de Elena siempre habían sido honestas, algo no encajaba para él. El plan que había trazado era demasiado importante para dejar nada al azar.
Se acercó la bolsita perfumada a la nariz, le llegó un aroma a lavand