—Tú estás vivo, la impostora también, el mocoso enfermo tampoco ha muerto. Así que no, mi padre no me dio lo que deseaba, como dice mi madre, no merece nada de nosotras.
La respuesta era muy cruel, incluso para él, siendo quien era, nunca le deseó la muerte a ninguno de sus familiares. La insensibilidad de las dos, lo dejaba helado. Sin embargo, tuvo que reír cuando le preguntaron cuando las dejaría ir.
—No van a ir a ninguna parte, se quedará ahí donde están.
—Yo necesito mis medicamentos, no