Día siguiente, cerca del mediodía
Camille regresaba feliz, Bárbara, la dueña del hostal, la recomendó en una tienda local para trabajar. Lo había conseguido, el empleo era suyo. Podría comenzar una nueva vida, cuando creyó que sería imposible. Nada más salir de la entrevista llamó a su madre, Evaline estaba preocupada por Darrin, pero cuando le dijo que Bárbara se ofreció a cuidarlo hasta que pudiera pagar una niñera, su madre gritó de felicidad.
—En cuanto sea posible, iré a visitarte. Si me g