—Vine a buscar lo que me prometieron en esa farsa de boda —respondió Jason.
Cuatro pares de ojos lo miraron sin pestañear. Imaginando lo que él quería decir, pero esperando que lo confirmara.
—Ahí la tienen —dijo, señalando con un dedo a Camille—, no quiero una esposa falsa.
Irving estuvo de acuerdo con él. Si ya conocía la verdad, no era necesario que mantuviera a la mujer que habían usado para engañarlo. Pero seguía con la misma duda, ¿qué quería de su familia?, ¿a qué había ido a su casa si