El corazón de Victoria se detuvo por un momento al ver el semáforo en rojo y el auto que se acercaba a gran velocidad hacia ella. Con reflejos rápidos, giró el volante hacia la izquierda, esquivando por poco el automóvil que pasaba. El chirrido de los neumáticos y el sonido del claxon resonaron en sus oídos mientras seguía adelante, sintiendo el pulso acelerado y la adrenalina correr por sus venas. Sin embargo, y a pesar de su buen manejo, el auto terminó volteándose, chocando con un árbol.
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