Capítulo 90: Mariposas en el estómago
Al día siguiente. Como era de esperar… él no lo recordaba.
Salí de la habitación ya arreglada y lo encontré cerca de la escalera. Estaba como de costumbre — perfectamente alineado. Su perfume se esparcía por el pasillo con una frescura limpia y sofisticada. El cabello, peinado hacia atrás, y parecía más descansado. Había algo sereno en su postura.
Me acerqué con cautela mientras él acomodaba distraídamente el gemelo de su blazer, que le quedaba como un