Capítulo 85: Gratitud mezclada con frustración
Por un instante, Aurora permaneció inmóvil. Pero de repente, Andrews sintió su cuerpo estremecerse. Los sollozos llegaron en oleadas, rompiendo el silencio de la sala. Ahora lloraba copiosamente, aferrándose a la camisa de él como si fuera su única ancla.
Andrews mantuvo el abrazo firme, deslizando la mano por su espalda en un gesto reconfortante.
— Está todo bien… Puedes despertarte, Aurora. Estoy aquí.
Continuó repitiendo esas palabras, dejand