Capítulo 81: Acoso y un pulso roto
—Los papeles, señor… —Aurora apretó los labios, sintiendo un nerviosismo que caía sobre sus hombros como el peso de una tonelada.
Sin embargo, en lugar de tomar los documentos, él sostuvo su mano por un instante, como intentando prolongar el contacto. Aurora se encogió y, de manera instintiva, apartó la mano, incómoda.
—Perdón, yo… no fue mi intención… —intentó justificarse, pero el desconcierto ya se reflejaba en el rostro de Aurora.
—Gracias.
—He estado pens