Capítulo 46: Ecos de Odio y Deseo
Donovan levantó una ceja, reconociendo la seriedad en el tono de Andrews, pero no dijo nada; simplemente asintió, comprendiendo la urgencia de la tarea, y hizo lo que él había pedido.
—Déjamelo a mí —respondió Donovan, y en pocos minutos ya estaba fuera de la sala, tomando medidas para cumplir con el pedido de Andrews.
Andrews se quedó allí, en silencio, reflexionando sobre lo que acababa de pedir. No estaba seguro de lo que estaba intentando hacer ni si era