Capítulo 18: El Precio de la obediencia.
La reunión ya había terminado. El silencio dominaba el gran salón, excepto por el leve crepitar de la chimenea aún encendida. Aurora esperó hasta que todos se hubieran ido antes de finalmente entrar para limpiar los restos de la cena lujosa.
El fuerte olor del vino derramado y los fragmentos de la botella rota todavía marcaban la alfombra carísima en el centro del salón. Sin mirar a los lados, tomó un trapo y comenzó a fregar el suelo con ansiedad, sin