Capítulo 169: El Abrazo del Perdón
Ella entró despacio, la mirada llena de lágrimas, el rostro envejecido por culpa y remordimiento.
Él no la detuvo. No dijo una palabra, solo retrocedió un poco, bajando la mirada como si quisiera hacerse el desentendido.
Se quedó allí, en silencio, cerca de la ventana, los brazos cruzados y la cabeza baja, mientras la observaba acercarse a la cama de Mariana.
—Hija... —susurró la mujer, arrodillándose junto a la camilla— mamá está aquí... estoy aquí, mi amor