Capítulo 129: Lo que él aún no sabe
Mis pies golpeaban el suelo como si volaran. Pero no era suficiente.
Los pasos detrás de mí eran reales. Claros. Rápidos. Y la risa… esa risa resonaba como un fantasma dentro del estacionamiento vacío. Un sonido grave, provocador y cruel, que cortaba mi mente, privándome de cualquier razonamiento.
Las lágrimas nublaban mi visión. Ya no sabía dónde estaba. Corría sin rumbo, con el pecho agitado, la garganta ardiendo. Mi cuerpo quería caer. Pero el pavor me emp